viernes, 25 de julio de 2008

El sueño de Aniana Vargas quedó en el olvido
Aniana Vargas, la Centinela de las aguas, soñaba con ver a Bonao cambiado culturalmente y que sus pobladores imitaran el gesto de trabajo puesto en marcha durante toda su vida por la lucha campesina, la protección de los recursos naturales y sobre todo, dejó su sueño para que su residencia de Bonao fuera convertida en un gran museo, donde los estudiantes, familiares, amigos y el país pudieran visitarlo y así poder imitar su gesto de trabajo en beneficio de la comunidad.

El sueño dejar su otrora casa convertida en un lujoso museo de madera, en vez de una realidad, se convirtió en una mansión, destruida por su propio hijo que no imitó la trayectoria de lucha de Aniana Vargas, destruyendo el sueño de toda una vida. La casa que anteriormente era visitada por la gente humilde del pueblo, pues ahora es visitada por personas que no comulgan con la gleba. Pobre Aniana Vargas, si despertara del sueño eterno en estos momentos, lloraría lágrimas de sangre.

SU CASA DE BLANCO: Lo que antes era su redil de descanso con árboles frutales, flores, árboles endémicos y el lugar para descansar tranquilamente en las montañas de blanco, hoy es una vieja casucha abandonada, con un jardín de hortensias convertido en un basurero y un vivero convertido e n una montaña de hierbas.
Aniana Ondina Vargas Jáquez, luchadora antitrujillista y defensora del medio ambiente inició sus actividades políticas en 1956, cuando tuvo que emigrar desde la Capital hacia Bonao, ante la persecución de Rafael Trujillo Molina y su hermano Petán contra miembros de su familia.
Fue colaboradora del periódico El Nacional, donde mantenía una columna donde defendía el medio ambiente y a los campesinos. Murió a los 76 años, en Bonao, el 16 de diciembre del 2002.

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