jueves, 24 de julio de 2008

Al Acecho
El modo de vender la política y los políticos

Marino Báez
maprensa@hotmail.com


El que exista una diferencia entre el individuo y su imagen es clásico de la naturaleza humana, quizás por esta y otras razones es que diversas agencias publicitarias han intentando vender candidatos reeleccionistas desde 1952, cuando Eisenhawer se presentó a la reelección en el 1956.

Para ese entonces, las agencias Batton, Baston, Durstine y Osborne, aceptaron elaborar planes estratégicos para vender la campaña electoral como una gestión publicitaria normal, fuera de la oposición puesta de manifiesto por un alto porcentaje de votantes, que al igual que en República Dominicana no están de acuerdo con la repostulación presidencial.

En el país ha quedado demostrado, con la venia por cuatro o más años en el solio presidencial de los presidentes Rafael Leónidas Trujillo, Joaquín Balaguer, Hipólito Mejía y Leonel Fernández, por tan sólo mencionar a unos cuantos, en una clara evidencia, de que aparentemente la reelección no es conveniente.

Sin embargo, parece que para quienes incursionan en este divertido mundo de los partidos y la política, lo hacen con la finalidad de fortalecer los mismos partidos, fortalecer los bolsillos, o quizás, con el objetivo de “fortalecer el Estado”, mediante la estabilidad macroeconómica, debido a que desde ese punto de vista, las agencias publicitarias y quienes incursionan en el mercadeo político “venden sus candidatos y sus programas, del mismo modo que una empresa vende sus productos”.

Bajo estos argumentos, vemos que la política, exento de cinismo, también es considerada como un arte, no sólo de hacer posible lo necesario, sino de hacer un producto, ideas, sistemas, o comúnmente un hombre, porque el medio no sólo influye y condiciona el mensaje, sino que actúa con dinamismo transformador en los diferentes públicos.

En la pasada campaña electoral desarrollada en el país, la opinión pública expresó un estado de conciencia expuesto al contagio social como respuesta a la aspiración presidencial reeleccionista, por ende, los periodista se mostraron susceptibles de hacer el trabajo mediante un adecuado tratamiento de la noticia y el recto uso de los medios de comunicación.

Durante el marco de la recién finalizada campaña electoral, el conocimiento del uso de los medios de comunicación electrónicos para convencer al público hizo que los viejos valores políticos sufrieran un profundo cambio y los candidatos se adentraron en el cuarto de estar, invadiendo la intimidad de los electores para hacerse aceptar pidiendo disculpas con su mirar, con su gesto y ese vacilante silencio que invitaba a que le ayuden a salir del referente de impopularidad.

Por fin un respiro, por lo menos tendremos unos días de escasa tranquilidad, porque la radio, la televisión, el resonante sonido de los Disco Light y los micrófonos de los amplificadores han terminado con la perorata de barricada de los políticas que ofertan mucho y no cumplen con nada, invitando a la participación sin charlar con el interlocutor.

Cuando se trata de ideas simples es la televisión la que tiene mayor poder de persuasión, por tal razón, cuando una propaganda brutal, insistente y de convencimiento como la que fue dirigida a los votantes durante el finalizado proceso electoral, se incitó a la participación y al compromiso personal, porque hubo muchas ofertas y poco cumplimiento.

La campaña electoral estuvo viciada y cargada de insultos, denuncias y términos incongruentes, parecidos a la estrategia implementada por el presidente Hipólito Mejía, con el “Perro de Mamá Belica, El Pichirrí”, La Calle Esta Mala; Pues Tírese a la Cera, El Huevo Esta a Tres Pesos “Si yo fuera Gallina no lo Pondría ni por 10 pesos”, términos con los cuales cavó su propia tumba.

Esta modalidad de hacer propaganda brutal y atípica con tanta insistencia para querer influir en la gente, finalmente es una punta de lanza dirigida contra sus propios autores, por no tomar en cuenta que en una campaña electoral el activo más importante es el votante.

Ante toda esta barahúnda de estrategas del marketing político, está naciendo una sociedad totalmente nueva, una sociedad que rechaza nuestros viejos valores, mentes nuevas y respuestas condicionadas para hacer del hecho un hecho comúnmente transformador. Gladstone, fue el primer orador en utilizar los micrófonos como una pieza de artillería emplazada junto a la chimenea.

Por la gran aceleración del movimiento de la información es que podemos aprehender, predecir e influir en las fuerzas de las transformaciones que nos expone la tecnología de la comunicación. Como dijo McLuhan: “Tengo una profunda y permanente fe en la capacidad del hombre para crear y progresar, para sondear las profundidades de su propio ser y aprender los secretos cantos que orquestan el universo. Vivimos en una era transitoria de profundo dolor y trágica búsqueda de identidad, pero la agonía de nuestra época es el dolor de un renacimiento”.

Una vez más el pez no sabe nada del agua en la que se mueve, vive y muere…Y si la política es el arte de hacer posible lo necesario, ¿cómo vamos a saber lo que es necesario si no lo conocemos, para comprenderlo y respetarlo?

El autor es periodista
Postgrado en RRP

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